miércoles, 19 de diciembre de 2007

Degas y Villamediana

Degas

A una dama que se peinaba

En ondas de los mares no surcados

navecilla de plata dividía,

una cándida mano la regía

con viento de suspiros y cuidados.


Los hilos que de frutos separados

el abundancia pródiga esparcía,

dellos avaro Amor los recogía,

dulce prisión forzando a sus forzados.


Por este mismo proceloso Egeo,

con naufragio feliz va navegando

mi corazón cuyo peligro adoro.


Y las velas al viento desplegando,m

rico en la tempestad halla deseo

escollo de diamante en golfos de oro


(Conde Villamediana, Sonetos amorosos)

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